Deja todo por el equipo y la gente

Enzo Ruiz es jugador del San Francisco Rugby Club y parte del cuerpo activo de los bomberos voluntarios. En las últimas semanas recibió dos veces el llamado para acudir a combatir los incendios que azotaron las sierras Córdoba. Una gran historia de este joven nacido en Tucumán con una vocación de servicio envidiable.

 "Nada los obliga, solo el dolor de los demás", reza un histórico cuadro en los pasillos de la Sociedad Bomberos Voluntarios. Una frase fuerte, entendible, pero difícil de explicar.

¿Existe los superhéroes carnales? Claro que sí. Se diferencian porque así nacen, no se hacen.

Esta es la historia de Enzo Ruiz, un tucumano, radicado en nuestra ciudad, quien seguramente de niño se inspiró en ese hombre de traje amarillo, casco y botas, que sin mirar por quien, rompe paredes de fuego y da su vida por salvar a los demás. Aquella inspiración, lo transformó en lo que hoy es: un valiente, un audaz. Capaz de ponerle el rostro a temperaturas que a los seres normales ya nos hubiesen derretido.

Enzo sabe quitarse el traje en sus tiempos libres y se refugia en el mundo rugby. Pero esos tiempos libres son pocos, el voluntariado no conoce de días y horas de descanso. Es probable que ya esté en su mente resignar la próxima navidad, una práctica junto a sus "pumas sanfrancisqueños", una juntada entre amigos, una cena romántica pendiente, algún que otro cumpleaños. La sirena no avisa, se enciende y junto a ella algo dentro de Enzo también toma vida: valor, abnegación y solidaridad.

Ruiz es así, normal cuando se viste para un duelo con Los Charabones, distinto y único, cuando decide ser ese héroe al que todos admiramos. Bombero Voluntario, la profesión que se hace en silencio, sin buscar admiradores en las redes, sin sponsor en sus cascos, solo porque le hace caso a su corazón.

Enzo Ruiz nació en Tucumán hace 18 años, con 12 se radicó en San Francisco, un año más tarde llegó al San Francisco Rugby Club y a los bomberos. Se sumó al cuerpo activo en enero de este 2020 cuando pasó a ser mayor de edad y en estos últimos días fue parte de las dotaciones que viajaron hasta las sierras de Córdoba para combatir los duros incendios. El llamado le llegó ya dos veces, uno fue el mismo día que su mamá cumplía años y su mejor regalo fue ayudar a los demás.

En una charla con LA VOZ DE SAN JUSTO, el jugador de Los Charabones cuenta las sensaciones vividas desde adentro y anticipó que de ser necesario, volverá a decir presente.

 

Su llegada a los bomberos

- Siempre me gustaron las cosas estructuradas a la hora de trabajar y tuve vocación de ayudar a las personas, es algo que me hacía sentir bien desde chico y la verdad que encontré una buena manera siendo bombero, hasta el día de hoy la sostengo. En su momento vivía a media cuadra de la central y siempre hablaba con el dueño del kiosco que está ahí cerca, qué es bombero, donde le comentaba que me gustaría ser parte. Un día tuve la oportunidad de ver a los chicos saliendo y se me puso la piel de gallina, entonces él me invitó, me consiguió la planilla para ingresar, me anoté y gracias a Dios quedé.

 

Combatir los incendios en las sierras

- La verdad que esto que me pasó ahora es una gran experiencia, con cosas positivas y negativas. Más allá de la situación, es lindo ver cómo la gente colabora entre sí y se une para combatir lo que está pasando, es algo que gracias a Dios todavía podemos tener las personas. Sin dudas que lo feo es ver cómo quienes viven ahí van perdiendo todas sus cosas y la desesperación que tienen ante el fuego. Por suerte esta vez no hubo tantos daños materiales, al menos en las partes donde me tocó estar, pero desde ya que en cada incendio la gente pierde cosas y lo sufre. La realidad es que ellos viven mucho del turismo y han perdido muchas cosas que se relacionan con eso y ni hablar lo que es la naturaleza que queda en el camino, algo que lleva años recuperar.

 

Las ganas de viajar

- El hecho de ir es algo que pasa por voluntad propia. Desde el cuartel mandan un mensaje solicitando a quienes tienen disponibilidad para viajar, ya que además de que cada uno tiene su trabajo el tema del coronavirus genera también otras complicaciones, en cuanto a la cuarentena que hay que hacer cuando se vuelve de allá. Lo que nosotros hacemos son 48 horas de trabajo y al regresar otras 48 o 72 horas de aislamiento, con los hisopados correspondientes. Ahora hubo compañeros que salieron de vuelta para las sierras, no pude ir porque fue muy cerca del día que regresé y tenía que hacer cuarentena. Pero si piden de vuelta personal me voy a anotar ya que tengo tiempo disponible.

 

Un día especial

- La primera vez que me tocó ir fue el viernes 25 de septiembre, día en el cual cumplía los años mi mamá por eso me generó una sensación rara. Hoy en día yo no tengo que cumplir con un trabajo por eso tenía la oportunidad de viajar para ayudar a las personas allá. Al final decidí viajar. Ese viernes en los primeros minutos de la madrugada saludé a mi mamá por el cumpleaños y al ratito me fui para el cuartel dónde nos estaban esperando para viajar. Lo hablé con ella, me dijo que estaba contenta. Siempre fui muy apegado a ella y faltar a un cumpleaños era raro, pero de todas maneras me dijo que fue un regalo muy lindo el que le di al poder estar haciendo algo que me gusta tanto y qué sirve para la gente.  Ese viernes recién pude volver a hablar con ella a la noche cuando paramos a descansar.

 

- División de tareas

- El primer viaje que hice fue viernes 25 y sábado 26, trabajamos 48 horas y luego retornamos a San Francisco. Tuve que hacer unos días de cuarentena y los test correspondientes, que por suerte me dieron negativos. El miércoles 30 de septiembre mandaron otro comunicado diciendo que necesitaban más personal, conozco la situación de muchos de mis compañeros qué se les complica por el tema del trabajo ya que no es fácil faltar tantos días por como está la situación, las empresas están cuidando lo suyo también y si faltan se complica, por eso decidí volver a viajar el fin de semana del viernes 2 y el sábado 3 de octubre.

La primera vez fuimos trabajamos en los incendios de Carlos Paz, extinguimos esa parte y nos fuimos a La Falda donde había un foco. Después la segunda vez me tocó en Alpa Corral, donde estuvimos los dos días. Cuando llegamos allá hay una mesa coordinadora y el centro de comando qué son los que distribuyen y organizan las tareas, éramos bomberos de diferentes lugares, cuando llegamos había unas 80 personas y después a la noche cuando bajamos ese número mínimamente se duplicó no sé decir una cantidad pero éramos tranquilamente más de 100 bomberos.

 

Su mayor experiencia

- Sin duda que en este tiempo es lo más fuerte que me tocó vivir, tanto desde que soy bombero activo como cuando era aspirante. La vez que mayor movimiento de gente vi en el cuartel fue en la tormenta grande que hubo en San Francisco hace 2 años (diciembre de 2018) donde si bien no fueron incendios, hubo que limpiar y levantar todas las ramas y basura que generó el temporal.

 

El arribo a Los Charabones

- Con Los Charabones estoy hace 5 años. Es un deporte muy lindo y la verdad que siento que son dos cosas en común, que me sirven mucho una para la otra. A la hora de llevarlo a la práctica el estado físico es fundamental y sin dudas el trabajo en equipo. En este tiempo de cuarentena por ahí es difícil controlar el peso, pero a mí el rugby me ayudó mucho, ya que seguí con los entrenamientos, al principio de manera virtual y ya después con los trabajos que se permiten, ya sea salir a correr o andar en bicicleta. Para mantenerme en forma en los bomberos no nos exigen un entrenamiento físico, pero es algo que depende de cada uno y conocemos nuestras limitaciones, el mismo deber te lo exige.

 

El equipo

- Tenemos un grupo de whatsApp de la categoría donde los chicos me felicitaron por el tema de lo que hicimos con los bomberos. Me empezaron a preguntar cómo era la situación y como estaba todo en las sierras. Supongo que eso lo habrán visto los entrenadores y después me mandaron un mensaje para que por las redes sociales del club cuente mis sensaciones con lo que había vivido. En el club hubo jugadores que en su momento fueron bomberos y eso es algo muy lindo para todos.

 

Vocación de servicio

- El año pasado terminé el secundario, ahora se vino todo esto de la pandemia y mi idea era comenzar a estudiar para ser policía. En principio están pidiendo mayores de 19 años y los voy a cumplir en enero del año que viene. Me gusta el sistema estructurado, es algo que me nace desde chico. Cuando tenía 11 años mi idea era en el futuro ser gendarme, después me tuve que venir a San Francisco donde estoy hace 6 años, al poco tiempo me sumé a los bomberos y también a jugar al rugby.