Presente y futuro

La joven sanfrancisqueña Rocío Gieco lucha por sus sueños y quiere ganarse un lugar grande dentro del golf. Con 16 años se esfuerza por mejorar cada día, con la particularidad de competir la mayoría de las veces ante hombres, algo que por cierto no es un impedimento para alcanzar buenos resultados.

La historia del deporte sanfrancisqueño sin dudas tiene entre sus máximas referentes a una dama, en un deporte poco popular como el golf. Amanda Scarafia de Felizia marcó un antes y un después en esta disciplina, que con el paso del tiempo no tuvo una gran representante, aunque ahora asoma una luz de esperanza en poder recuperar el terreno perdido.

No es fácil, está claro, pero con ganas todo se puede lograr. Hoy en día, la joven Rocío Gieco pone en marcha todos sus sueños e ilusiones. Dedicando muchas horas de su vida al golf, caminando por los largos campos del Jockey Club de San Francisco y compitiendo, generalmente ante hombres, quiere ganarse un espacio grande.

Con tan solo 16 años y aún cursando quinto año del colegio secundario en el Instituto Fasta, hace una apuesta grande. "Desde que soy chica vivo en el barrio que está al lado del Jockey Club y desde que vi la cancha me intrigó. Mi papá fue el primero que conoció este deporte y después con el tiempo me sumé. La primera vez que vine a jugar tenía 6 años".

 

- ¿Cómo fueron tus primeros pasos en el golf?

- Al principio hice clases y después venía a jugar con mi papá. El golf me transmite mucha tranquilidad. Venir a la cancha me calma mucho. Es un deporte que me genera muchas ganas de seguir mejorando y tratar de escalar.

 

- ¿Intentaste hacer otras actividades deportivas?

- De chica hice otros deportes. Estuve un tiempo en natación, tenis y danza, pero me quedé con el golf. Más allá de todo lo que me da el golf, es quizás donde más condiciones creo que tengo, respecto de los otros deportes. Lo que hago ahora es ir al gimnasio, pero para tratar de mejorar la rapidez y la movilidad, además de intentar ganar musculatura, por el tema de la fuerza. Pero es todo en torno al golf.

 

- ¿Cuándo empezaste a competir?

- Hace poco tiempo. Primero lo hice en los torneos acá en San Francisco y después en los de la Federación Cordobesa. Ya he participado de un nacional y ahora se viene otro en Chaco, en la categoría menores de 18 años. Este fin de semana en Chaco (el Torneo Nacional finaliza hoy), donde mi idea es ir a jugar lo mejor posible, tratar de no ponerme nerviosa. Cada vez que juego en una cancha que no es la de San Francisco lo que intento sobre todo es divertirme y conocer gente. Cuando empecé con las competencia tenía 30 de hándicap, hubo una época en la que pude bajar bastante hasta llegar a 15. Hoy en día logré llegar a 12 y espero seguir bajando en este tiempo.

Siempre tuve que jugar contra hombres. No hay mujeres que jueguen y por eso tengo que competir contra hombre en mi categoría. Para mí  no es algo complicado ni mucho menos, me fui acostumbrando a esto y lo tomo como algo normal.

 

- ¿Qué objetivos te planteás para el futuro?

- Mi objetivo principal es tratar de mejorar. Para este año quería bajar el hándicap al menos a 10 y creo que es posible lograrlo, porque cuando comenzó el año estaba en 15 y pude llegar a 12, me queda tiempo todavía. La verdad que nunca llegué a pensar en dedicarme de lleno a este deporte y aspirar a ser profesional, pero sí seguir jugando porque es algo que me gusta mucho. Acá en San Francisco tenemos a Amanda (Amanda Scarafia de Felizia) que es alguien muy referente y la admiro mucho. Muchas veces vine a practicar con ella, hablo y trato de aprender siempre.

 

- ¿Qué hacés para mejorar tu rendimiento?

- Además de entrenar en la ciudad, una vez por semana viajo para ir a las clases que dicta la Federación Cordobesa en Villa Allende. En poco tiempo voy a viajar a Orlando, Estados Unidos, donde voy a estar en una academia participando de diferentes clínicas. Vamos a convivir con gente del golf, que también está entrenando y va a ser una linda experiencia.

 

- ¿Quiénes te acompañan en esto?

- Mi familia está siempre conmigo. Mi mamá Alejandra viaja todas las semanas cuando voy a clases, mi papá Gerardo y mis hermanos Mateo y Luciano siempre están apoyando y todos estamos juntos en este deporte. Mi profesor Matías me banca mucho y eso es importante.